El marketing de contenidos es una estrategia que busca reducir costos y aumentar la cartera de clientes. Aunque parece popular, su uso no es precisamente nuevo y varias empresas le han hecho su aliado para mejorar su posición e imagen ante los competidores y el público en general ¿es demasiado tarde para intentarla entonces? Todo lo contrario, llegas justo a tiempo.

Los usuarios se hacen cada vez más exigentes y buscan obtener beneficios más allá de los comerciales. Por supuesto quieren adquirir tus productos, pero también necesitan sentir que el trato que reciben es el que merecen ¿Cómo ayudan los contenidos a esto? Pueden disipar dudas, potenciar la toma de decisión o terminar de convencer para adquirir todo lo que vendes.

Seguramente tu área de negocios está llena de información que necesita ser compartida o incluso datos curiosos que pueden arrancar carcajadas antes de darle clic al botón de “añadir al carrito”. Es momento de planearla y plasmarla en algún sitio (blog, página web, redes sociales) para ver cómo los likes aumentan a la par de tus ganancias económicas.

¿Qué es marketing de contenidos?

Es importante iniciar con la definición de marketing de contenidos (también conocido como content marketing). Es una técnica de marketing que busca atraer al público objetivo y convertirlo en cliente a través de contenidos útiles y de interés. Éstos deben ser creativos, coherentes con la marca en cuestión y generadores de experiencias que refuercen la imagen que se busca promover.

El objetivo principal del marketing de contenidos es la conversión y debe estar orientado a atraer nuevos clientes, pero también a fidelizar los ya existentes para hacerles comprar nuevos productos o probar otros servicios que ofrezcas. Con una buena estrategia de marketing de contenidos crecerá el tráfico de tu sitio, pero sobre todo las ventas de tu negocio.

En resumen: si tu estrategia de contenidos no genera clientes nuevos, sólo generas entretenimiento, no dinero.

Beneficios del marketing de contenidos

Los principales beneficios del marketing de contenidos son dos: el tiempo y el costo. Mientras las campañas publicitarias tradicionales tienen un inicio y un fin, los contenidos que generes son atemporales y pueden consultarse desde cualquier lugar. Y por supuesto, la parte económica se reduce considerablemente al poner énfasis en la creatividad.

Por ejemplo: si buscas promocionar los beneficios de tu producto estrella, puedes realizar un tutorial que presente esas características y la audiencia se anime a comprarlo en lugar de sólo realizar una campaña que traiga la palabra “venta” por todos lados.

Pero también puedes obtener más beneficios si aplicas correctamente esta técnica de marketing. Uno de esos es la presencia de marca, pues al publicar información y datos sobre tus productos, beneficias también a la industria a la que perteneces. Con tus contenidos ganas autoridad en el sector y te conviertes en líder del mercado.

Lo anterior hace que te diferencies de la competencia, pues seguramente otras marcas ofrecen en esencia lo mismo que tú. Al regalarles esta experiencia informativa proyectas una imagen de cuidado y empatía para tu audiencia, le das algo que nadie más le ofrece y, de paso, orientas una compra exitosa y efectiva.

Por ejemplo: tú y tu competencia ofrecen el mismo servicio, uno que requiere de ciertos conocimientos para poder llevarlo a cabo. Mientras tu competencia se centra en los costos y ofertas, tú lo haces en explicar esos otros conocimientos para que el cliente salga convencido de que necesita el servicio (y mejor aún, que lo consuma contigo).

En resumen: te beneficias al generar una conexión real y cercana con el potencial cliente

Objetivos del marketing de contenidos

El objetivo principal del marketing de contenidos es la conversión, es decir, obtener un beneficio económico a partir de la técnica. Pero no todos los clientes son iguales y a continuación presentamos a cuáles debes tener en la mira cuando comiences a esparcir creatividad escrita, hablada o grabada en video.

Pero antes, muy importante: ten claro cuál es tu objetivo comercial. Seguramente dirás “vender”, pero ¿cuánto? ¿en qué tiempo? ¿recuperarás la inversión? ¿en qué usarás las ganancias? Una vez que hayas respondido a esas preguntas, ahora sí, encuentra cuál es el tipo de cliente que te acercará más a conseguir la meta que planteaste.

Fieles: Ya han comprado una vez, haz que vuelvan a hacerlo. Genera contenidos que se adapten a sus necesidades (que ya conoces) y hazlos sentir necesarios para la existencia de la marca.

¿Cómo?

  • Post en tu blog que respondan a preguntas más específicas
  • Enlaces a sitios o entradas tuyas que ofrezcan complementos o productos relacionados al servicio que ya se adquirió
  • Newsletter para ofrecer más información sobre otros productos similares

Nuevos: Llegaron a ti por casualidad (o por el SEO). Genera contenidos descriptivos sobre los beneficios de tu marca, mientras más clara tengan la información, más fácil será su proceso de toma de decisión.

¿Cómo?

  • Una página FAQ
  • Entradas en tu blog con preguntas en el título
  • Landing page con información detallada del producto o servicio, posibles usos y beneficios
  • Tutoriales

Potenciales: Son indecisos y están comparando tus productos con otras marcas para saber cuál les conviene comprar. Genera contenidos que se centren en beneficios y factores diferenciales.

¿Cómo?

  • Reseñas de tus productos
  • Casos de éxito o testimonios
  • Entrevistas a especialistas que recomienden tus productos o servicios

Recuerda también que están los embajadores de marca, aquellos que además de serte fiel, recomiendan sin ningún beneficio comercial lo que ofreces. Prepara contenidos de agradecimiento y hazlos sentir escuchados, incluso puedes invitarlos a colaborar en tu blog o canal de YouTube.

Diferencias entre marketing de contenidos e inbound marketing

¿A poco no son lo mismo? Aunque las diferencias son sutiles, el marketing de contenidos y el inbound marketing son diferentes entre sí. Ambos están orientados a la conversión del usuario en cliente, pero se apartan el uno del otro con la velocidad que lo consiguen: el content marketing suele ser más inmediato que el inbound.

El proceso del inbound marketing se divide en 3 fases: descubrimiento, consideración y decisión. Ya desde esa división es posible imaginar que se trata de una metodología a mediano-largo plazo, en la que la habilidad para enganchar a la audiencia es crucial. La conversión se dará con base en los datos que se vayan obteniendo de la audiencia durante el proceso.

Por lo tanto, el primer objetivo es captar la atención (puede ser solucionando una necesidad inmediata o dando un dato general, pero interesante. Aquí no buscas nada a cambio). El segundo paso es asegurarte que sigue ahí el usuario y que aún necesita de ti (puede ser lanzando un desafío o buscando testimonios. Pide su correo). Por último, conquista a la audiencia con contenidos personalizados (una promoción única o el producto exacto que necesita).

¿Te conviene el marketing de contenidos? La respuesta es sí, pero todo en su justa medida y de acuerdo con tus propias necesidades. Recuerda definir bien tu público (no vale decir “a todos”) y configurar bien tu mensaje.

Lo más importante es que te quedes con estas ideas:

  • El centro de tu estrategia es la audiencia, no el producto
  • Buscas conversión, no sólo aceptación
  • Quieres vender, pero sabes qué venderle a quien

¡Ahora a crear y desarrollar!

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